MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2013


Creer en la caridad suscita caridad
«Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16)
Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Cuaresma, en el marco del Año de la fe, nos ofrece una ocasión preciosa para meditar sobre la relación entre fe y caridad: entre creer en Dios, el Dios de Jesucristo, y el amor, que es fruto de la acción del Espíritu Santo y nos guía por un camino de entrega a Dios y a los demás.

  1. La fe como respuesta al amor de Dios
En mi primera Encíclica expuse ya algunos elementos para comprender el estrecho vínculo entre estas dos virtudes teologales, la fe y la caridad. Partiendo de la afirmación fundamental del apóstol Juan: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16), recordaba que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva… Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4,10), ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Deus caritas est, 1). La fe constituye la adhesión personal – que incluye todas nuestras facultades – a la revelación del amor gratuito y «apasionado» que Dios tiene por nosotros y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. El encuentro con Dios Amor no sólo comprende el corazón, sino también el entendimiento: «El reconocimiento del Dios vivo es una vía hacia el amor, y el sí de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto único del amor. Sin embargo, éste es un proceso que siempre está en camino: el amor nunca se da por “concluido” y completado» (ibídem, 17).

De aquí deriva para todos los cristianos y, en particular, para los «agentes de la caridad», la necesidad de la fe, del «encuentro con Dios en Cristo que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad» (ib., 31a). El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor -«caritas Christi urget nos» (2 Co 5,14)-, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo (cf. ib., 33). Esta actitud nace ante todo de la conciencia de que el Señor nos ama, nos perdona, incluso nos sirve, se inclina a lavar los pies de los apóstoles y se entrega a sí mismo en la cruz para atraer a la humanidad al amor de Dios.

«La fe nos muestra a Dios que nos ha dado a su Hijo y así suscita en nosotros la firme certeza de que realmente es verdad que Dios es amor… La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz -en el fondo la única- que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar» (ib., 39). Todo esto nos lleva a comprender que la principal actitud característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella» (ib., 7).

  1. La caridad como vida en la fe
Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama. Y el «sí» de la fe marca el comienzo de una luminosa historia de amistad con el Señor, que llena toda nuestra existencia y le da pleno sentido. Sin embargo, Dios no se contenta con que nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos, quiere atraernos hacia sí, transformarnos de un modo tan profundo que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (cf. Ga 2,20).

Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a él, partícipes de su misma caridad. Abrirnos a su amor significa dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar con él, en él y como él; sólo entonces nuestra fe llega verdaderamente «a actuar por la caridad» (Ga 5,6) y él mora en nosotros (cf. 1 Jn 4,12).

La fe es conocer la verdad y adherirse a ella (cf. 1 Tm 2,4); la caridad es «caminar» en la verdad (cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s). La fe nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica (cf. Jn 13,13-17). En la fe somos engendrados como hijos de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar concretamente en este vínculo divino y dar el fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30).

3. El lazo indisoluble entre fe y caridad
A la luz de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar, o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales están íntimamente unidas por lo que es equivocado ver en ellas un contraste o una «dialéctica». Por un lado, en efecto, representa una limitación la actitud de quien hace fuerte hincapié en la prioridad y el carácter decisivo de la fe, subestimando y casi despreciando las obras concretas de caridad y reduciéndolas a un humanitarismo genérico. Por otro, sin embargo, también es limitado sostener una supremacía exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista.

La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios. En la Sagrada Escritura vemos que el celo de los apóstoles en el anuncio del Evangelio que suscita la fe está estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-4). En la Iglesia, contemplación y acción, simbolizadas de alguna manera por las figuras evangélicas de las hermanas Marta y María, deben coexistir e integrarse (cf. Lc 10,38-42). La prioridad corresponde siempre a la relación con Dios y el verdadero compartir evangélico debe estar arraigado en la fe (cf. Audiencia general 25 abril 2012). A veces, de hecho, se tiene la tendencia a reducir el término «caridad» a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el «servicio de la Palabra». Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana. Como escribe el siervo de Dios el Papa Pablo VI en la Encíclica Populorum progressio, es el anuncio de Cristo el primer y principal factor de desarrollo (cf. n. 16). La verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre (cf. Caritas en veritate, 8).

En definitiva, todo parte del amor y tiende al amor. Conocemos el amor gratuito de Dios mediante el anuncio del Evangelio. Si lo acogemos con fe, recibimos el primer contacto – indispensable – con lo divino, capaz de hacernos «enamorar del Amor», para después vivir y crecer en este Amor y comunicarlo con alegría a los demás.


A propósito de la relación entre fe y obras de caridad, unas palabras de la Carta de san Pablo a los Efesios resumen quizá muy bien su correlación: «Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe. En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos» (2,8-10). Aquí se percibe que toda la iniciativa salvífica viene de Dios, de su gracia, de su perdón acogido en la fe; pero esta iniciativa, lejos de limitar nuestra libertad y nuestra responsabilidad, más bien hace que sean auténticas y las orienta hacia las obras de la caridad. Éstas no son principalmente fruto del esfuerzo humano, del cual gloriarse, sino que nacen de la fe, brotan de la gracia que Dios concede abundantemente. Una fe sin obras es como un árbol sin frutos: estas dos virtudes se necesitan recíprocamente. La cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participación en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo, también a través de las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna.

4. Prioridad de la fe, primado de la caridad
Como todo don de Dios, fe y caridad se atribuyen a la acción del único Espíritu Santo (cf. 1 Co 13), ese Espíritu que grita en nosotros «¡Abbá, Padre!» (Ga 4,6), y que nos hace decir: «¡Jesús es el Señor!» (1 Co 12,3) y «¡Maranatha!» (1 Co 16,22; Ap 22,20).

La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado, adhesión plena y perfecta a la voluntad del Padre e infinita misericordia divina para con el prójimo; la fe graba en el corazón y la mente la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte. La fe nos invita a mirar hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su plenitud. Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre (cf. Rm 5,5).

La relación entre estas dos virtudes es análoga a la que existe entre dos sacramentos fundamentales de la Iglesia: el bautismo y la eucaristía. El bautismo (sacramentum fidei) precede a la eucaristía (sacramentum caritatis), pero está orientado a ella, que constituye la plenitud del camino cristiano. Análogamente, la fe precede a la caridad, pero se revela genuina sólo si culmina en ella. Todo parte
de la humilde aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar a Dios y al prójimo»), que permanece para siempre, como cumplimiento de todas las virtudes (cf. 1 Co 13,13).

Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante el cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo
torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oración a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendición del Señor.

ACTOS ANIVERSARIO ADORACIÓN PERPETUA DE TOLEDO



 
 
Con gran gozo y alegría, todos los integrantes de la Adoración Eucarística Perpetua de Toledo, anunciamos e invitamos a todos los toledanos a que nos acompañen en la celebración del VIII aniversario de la instauración en nuestra ciudad de e...sta capilla de adoración eucarística perpetua.
El evento se realizará a las 19,30 horas con la celebración de la Santa Misa, en el Santuario de los Sagrados Corazones de Jesús y María (Jesuitas). Posteriormente iremos en procesión con el Santísimo Sacramento por las siguientes calles: Alfonso XII, Rojas, Trinidad, finalizando la procesión en la capilla Arzobispal de la Inmaculada, para entronizar de nuevo a Jesús Sacramentado, donde permanecerá expuesto día y noche todos los días del año.
La Adoración Eucarística Perpetua, es una realidad en España. Nuestra capilla se inauguró en el año 2005, siendo la tercera en abrirse, y en la actualidad somos ya más de una treintena en todo el territorio nacional.
Una capilla de adoración perpetua es un faro de luz, punto y centro de la piedad eucarística. Allá donde se establecen, son punto de referencia abierto las 24 horas del día todos los días del año, con un solo fin: Adorar a Jesús Sacramentado, día y noche, sin interrupción hasta el final de los tiempos, con la ayuda del Señor y la protección de María.
Cuando se inicia una capilla de adoración no sólo se abre un Santuario Eucarístico, desde donde se irradia y promueve el especial amor de la Iglesia por la Santa Eucaristía, dignamente celebrada y continuamente adorada, sino que hace surgir una familia, una fraternidad eucarística entre todos los adoradores.
A participar en la adoración perpetua están invitados TODOS quienes quieran hacerlo, sean creyentes o no, es un lugar que irradia paz, serenidad y nos ayuda a encontrar a Dios y a nosotros mismos, en estos tiempos en que tanto necesitamos de ese remanso de paz y sobre todo del encuentro personal e íntimo con quien nos amó sin límites: 

Jesucristo.

JORNADAS DE PASTORAL

 
 
 
 
A presidentes y responsables diocesanos de movimientos, realidades y asociaciones de fieles laicos.

A consiliarios de movimientos, realidades y asociaciones de fieles laicos.

Como sabéis, nuestra Archidiócesis organiza del 11 al 13 de enero de 2013 las I Jornadas de Pastoral en el marco del Plan Pastoral Diocesano y el Año de la Fe.

Los destinatarios principales de estas jornadas somos los laicos.
Os adjuntamos carta animando a la participación en las citadas jornadas, que incluye una ayuda en la inscripción desde la Delegación de AS.

También os adjuntamos la carta que ha firmado D. Braulio hace unos días animando a la participación en las Jornadas, por si no os hubiera llegado.

Saludos,

Delegación Diocesana de Apostolado Seglar

X ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL TURNO “SAN JOSÉ”, DE JÓVENES, DE LA SECCIÓN DE TALAVERA. VIGILIA DE ACCCIÓN DE GRACIAS:


"La adoración de Cristo en la Eucaristía es la consecuencia ineludible de su presencia real; es un deber y una obligación de la Iglesia que quiere agradecer la condescendencia de Dios al estar presente entre nosotros”. (José Antonio Sayés)

En el espíritu de estas palabras y con sus mismos sentimientos, tras diez años de andadura siguiendo los designios de su Divina Majestad ante la Eucaristía, en las horas de la noche, donde Nuestro Señor les ha colmado de tantos regalos, han querido darle gracias los adoradores del citado Turno en este aniversario tan especial.

La Eucaristía, en la escuela de María, ha sido para ellos vínculo de humildad y de amor. Y en ese misterio de amor, si sondea-ran sus corazones, encontrarían gratitud.

Por eso, ese misterio de amor, es un acto de gratitud, que nos debe llevar a todos los adoradores/as nocturnos desde la acción de gracias a la adoración y a la contemplación (entrar en el Templo, en lo íntimo de Dios, en su amor). También de reparación y de expiación por los pecados del mundo por medio de su Hijo amado Jesucristo, en su entrega constante y adoración al Padre.

La Vigilia de Acción de gracias se celebró el día 14 de Diciembre, en la Capilla de la Casa de la Iglesia de Talavera. Se inició con una reunión preparatoria y Tema de Reflexión, tras el cual se procesionó hasta la Capilla donde se rezo el Santo Rosario. Con el rezo de las Víspera se inicio la Santa Misa, Presidida por el Vicario Episcopal D. Felipe García Díaz-Guerra. Finalizada esta, Expuesto el Santísimo, se iniciaron los Turnos de Vela hasta las 06:00 del día siguiente, en la que tras el rezo de las Laude se reservo el Santísimo.

“Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y en verdad”, dijo Jesús a la Samaritana en el manantial de Jacob (Jn 4,5-42) y nos lo dice continuamente a nosotros. Que la Santísima Virgen, modelo e intercesora, os siga llevando a su Hijo Amado; os ayude a crecer en la fe, esperanza y caridad y os enseñe, a ser adoradores según su corazón, adoradores “en espíritu y verdad”.

 FELICIDADES Y GOZO EN EL SEÑOR. Contad con nuestras oraciones.
 
Agradecer la presencia y compañía del Presidente Diocesano y del Vocal Nacional de la Juventud D. Mario Pardo Arellano.

PLENO DEL CONSEJO NACIONAL 2012

Durante los días 30 de Noviembre, 1 y 2 de Diciembre, se celebraron en la Casa de Ejercicios de Cristo Rey, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), las Jornadas de Espiritualidad y Pleno del Consejo Nacional con elección del nuevo Presidente Nacional.

Como todos los encuentros nacio-nales, ha sido una excelente ocasión para compartir y confraternizar con nuestros hermanos adoradores veni-dos de toda España, a la vez que una reunión necesaria para tratar todos los asuntos que atañen a la Obra a nivel nacional.

Entre oraciones y rezos, información de la Obra y sus Vocalías, con intervén-ciones y debates, tuvimos la ocasión de escuchar una excelente conferencia impartida por el Rvdo. D. Gonzalo Aparicio Sánchez, Sacerdote Diocesano de la Diócesis de Plasencia (Cáceres), Canónigo de su Santa Iglesia Catedral. Tiene escrito varios libros sobre la Eucaristía. Desarrolló el tema sobre la Eucaristía, que expuso en tres partes: Adoración y teología; Pastoral de la presencia eucarística y Espiritualidad de la adoración eucarística.

-La Eucaristía no es una teología o una tesis. Es una persona, Jesucristo.

-La adoración es nuestra respuesta a devolver el amor que El nos da.

-La AN es un apostolado: la de interceder por Jesucristo y en Jesucristo por la santidad de su Iglesia.

-El adorador debe ser medianero entre Dios y los hombres.

El momento culminante de las Jornadas tuvo lugar la noche del sábado al domingo con la celebración de la Vigilia y exposición del Santísimo toda la noche, desde las 23,30 h. del sábado hasta las 8 h. del domingo, en la que, por turnos de vela de una hora, velamos al Santísimo.

El último acto del Pleno fue la elección del Presidente Nacional, por llevar el tiempo reglamentado (cuatro años). Tras la votación por los Presidentes Diocesanos y Consiliarios, la elección recayó, a la espera de la confirmación por parte de la CEE, en  D. CARLOS MENDUIÑA FERNANDEZ, actual Presidente Nacional.

Tras la Santa Misa de Acción de Gracias y la fraternal comida llegó, con afecto, el momento de las despedidas hasta la próxima ocasión.

Es interesante y gratificante señalar la muy buena armonía y asistencia al Pleno, participando adoradores de la inmensa mayoría de las Diócesis de España, así como una significativa asistencia de Jóvenes Adoradores.

PLENO DEL CONSEJO DIOCESANO Y JORNADA DE ESPIRITULIDAD EN YEPES

 El pasado día 16 de Diciembre, tuvo lugar en Yépes el Pleno del Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna Española de nuestra Diócesis, con elección de Presidente Diocesano, unido a una Jornada de Espiritualidad.

Entre miembros de los Consejos y adoradores/as de las Secciones de Camuñas, Fuensalida, Huerta de Valdecarábanos, Madridejos, Ocaña, La Puebla de Almoradiel, Quintanar, Toledo, La Villa de D. Fadrique, Villacañas, Los Yébenes y Yépes nos dimos cita unos 60 adoradores/as.

La jornada comenzó a las 09,30 h. con el rezo de Laúdes en la Capilla del Stmo. Cristo del Templo Parroquial de “San Benito Abad”. Seguidamente, en los salones parroquiales, tras darnos la bienvenida el Párroco y Vicario Episcopal de la Zona, Rvdo. D. EMILIO PALOMO GUIO y el breve saludo de los Presidentes de la Sección Local, D. Angel Martín Ampúdia y Diocesano, D. Juan Ramón Pulido, el mismo D. Emilio nos impartió una conferencia bajo el lema “La Fe en la Adoración Nocturna”. Comenzó haciendo referencia a citas eucarísticas de los Padres de la Iglesia, de una forma muy especial del Beato Juan Pablo II y Benedicto XVI y prosiguió centrándose en el lema marcado, desatancando:

La FE nace de un encuentro con Jesucristo que se sirve de mediaciones (Sacramentos, Liturgia de la Palabra…). Se obtiene cuando uno es tocado por la gracia (Jesucristo resucitado).

Nace de la predicación del Evangelio, del kerigma (anuncio, proclamación), muerte y resurrección de Jesucristo, es lo que confesamos.

¿Qué tenemos que hacer? Ahora, nosotros, adoradores/as, avivar nuestra fe, renovarla, conversión y llenarnos del Espíritu Santo.

La FE se transmite, a través de la Iglesia por la liturgia, los sacramentos... En la Eucaristía, unidos con El en la ofrenda al Padre.

Si fuéramos conscientes del secreto de la Iglesia (Jesucristo vivo en la Eucaristía), la FE nos persuadiría que no es pan y vino, sino el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo que se nos ha dado.

¿Tú sabes cuál es tu espiritualidad…de adorador/a? Jesucristo está presente en la acción litúrgica y en todas las acciones de la Iglesia (Palabra, oración, caridad…); de una forma excelente (corporal y sustancial) en la Eucaristía,  bajo las apariencias del pan y el vino.  Se manifiesta en los pobres, enfermos, perseguidos…

Toda espiritualidad tiene que reconocer a Jesucristo en todos los actos diarios de la vida. Esta es nuestra FE. Si no, AVIVA TU FE.

Toda Espiritualidad tiene que estar centrada en la Eucaristía, sustanciando nuestra FE en la presencia real de Jesucristo.

La Eucaristía es puramente FE y se apoya en sacrificio y sacramento.

La espiritualidad es devoción, de todas ellas, la devoción al Santísimo Sacramento (adoración), decía San Pio X, es la más sublime, la más tierna y la más eficaz y suntuosa.

La adoración eucarística es fuente viva para la Iglesia, origen de la Iglesia.

La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho. (CIC 2628)

La humildad, respeto, sumisión al Amor de los Amores es adoración.

Cuando tú adoras, Dios está dentro de ti y tu en El. En adoración nuestra vida se transforma en Jesucristo; vamos a la adoración para transformarnos y transformar el mundo.

Acerquémonos con FE ardiente a recibir a Jesucristo todo entero y así poder besarlo, tocarlo, abrazarlo.

La Adoración Nocturna nació para adorar. Es un don para la Iglesia. No puede conformarse el adorador/a con estar una hora al mes.

La Eucaristía es el tesoro de la Iglesia, fuente y culmen de toda evangelización.

Sed adoradores del único y solo Dios; no adoréis a nadie más que a Jesucristo.

En este tiempo litúrgico asociemos Belén (casa del pan) con el Sagrario (casa del Pan Eucarístico). El Pan Eucarístico que comemos es «carne y sangre de María».

El Espíritu Santo intercede por nosotros y nos renueva.

Tras la conferencia se inició la Sesión Plenaria con la lectura y aprobación del Acta de la sesión anterior; informe por parte del Secretario Diocesano; y lectura del estado de cuentas por parte de la Tesorera Diocesana y su aprobación por los miembros de los consejos, siendo aprobados por unanimidad.

A las 12,00 h. nos unimos a la comunidad parroquial para la celebración eucarística, realidad de una comunidad muy viva. Las moniciones, Liturgia de la Palabra, Oración de los Fieles y Ofrendas (un rosario y un manual, junto al pan y el vino) fueron hechas por los adoradores/as de la Sección. Tras la misma, el Presidente Diocesano informó sobre el estado y la marcha de la Obra en la Diócesis, con presencia en 28 localidades (Secciones) y cerca de mil adoradores/as entre Activos, Jóvenes y Honorarios.

Entre los eventos celebrados en el año, destacó: los Ejercicios Espirituales celebrados en Madridejos; la XXVI Peregrinación Nacional de ANE al Santuario de Nuestra Señora de Fátima (Portugal), con la participación de más de 3.500 adoradores/as de toda España, de ellos 71 peregrinos de la Diócesis; la Solemne Vigilia Diocesana de Espigas en Camarena, presidida por nuestro Arzobispo, D. Braulio, con la asistencia de 30 Banderas, 1 de los Tarsicios, de Madridejos, y más de 250 adoradores/as; la Vigilia Nacional de la ANE en Baeza (Jaén) con motivo del 125 Aniversario de su fundación, a la que asistimos 19 adoradores/as (4 Banderas) de nuestra Diócesis; la Vigilia de Acción de Gracias en conmemoración del 125 Aniversario de ANE en Plasencia (Cáceres), a la que asistimos 8 adoradores/as (4 Banderas) de nuestra Diócesis; y el fomento de los turnos de jóvenes adoradores en Toledo y Talavera, así como del turno de Tarsicios en Madridejos, Talavera y Ocaña.

Tras el informe del Sr. Presidente, nos dirigimos nuevamente a la Capilla de la Iglesia para el rezo del Santo Rosario, pasando de nuevo, una vez terminado, a los salones parroquiales donde también disfrutamos del encuentro entre hermanos/as adoradores en la comida compartida.

 Por la tarde, tras la comida compartida, de nuevo en los Salones Parroquiales, se procedió a la elección del nuevo Presidente Diocesano. No se llego a celebrar la elección, pues ningún adorador presentó su candidatura. Al no haber ningún adorador que estuviera dispuesto a desempeñar dicho cargo, el Presidente actual, D. Juan Ramón Pulido Crespo, accedió voluntariamente a continuar en el cargo por un periodo estipulado, estatuariamente, de 4 años, votando todos los asistentes con derecho a voto a favor de su continuidad.    

Como fin de la Sesión Plenaria, se programaron los actos a desarrollar en el año entrante (ver el apartado: FECHAS A RECORDAR)

La clausura y oración final de la Sesión Plenaria estuvo a cargo del Director Espiritual, Rvdo. D. José Ramón Díaz Sánchez-Cid. Nos animó e invitó a seguir alentando a los adoradores/as y a no desfallecer.

Terminada la Sesión Plenaria nos dirigimos nuevamente a la Capilla del Templo Parroquial en la que tuvimos adoración al Santísimo, con Exposición Mayor y el rezo de las II Vísperas. Terminadas estas, D. José Ramón impartió la bendición con el Santísimo y tras el canto de la Salve a la Santísima Virgen se dio por terminada la “Jornada de Espiritualidad” sobre las 19,00 h.

Antes de retirarnos, D. Emilio nos mostró la “Santa Reliquia” (Corporal con gota de la Sangre de Cristo) que se conserva y venera en la Capilla de la Iglesia Parroquial, de la que nos hizo una breve exposición del milagro eucarístico de Cimballa (Zaragoza), Diócesis de Tarazóna, de donde procede la “Santa Reliquia”.

Fue una grata jornada para todos los asistentes en comunión adoradora, que, acudiendo a la llamada del Señor y unidos por los mismos lazos de oración, meditación, contemplación y expiación, pasamos unas horas de convivencia y encuentro entre adoradores/as de diferentes Secciones y diferentes formas, pero con un mismo carisma: Adorar al Señor en las horas de la noche.

Nuestro agradecimiento a la Parroquia, sus Sacerdotes, en especial a su Párroco, D. Emilio y a todos los Adoradores/as de Yépes por su acogida y entrega.

CONSEJO DIOCESANO Y JORNADA DE ESPIRITUALIDAD, 16 DE DICIEMBRE EN YEPES

El Pleno del Consejo Diocesano es el órgano de gobierno de mayor rango de la Obra en nuestra Diócesis, exceptuando la Asamblea General. Se reúne una vez al año para estudiar el estado de la misma, en consonancia con la Obra en general. Por tal motivo, conforme a lo que determina el Art.76 de nuestro Reglamento Diocesano y para dar cumplimiento al mismo. Me es grato convocarte, junto al Consiliario y todos los miembros del Consejo de la Sección (Art. 70), al PLENO DEL CONSEJO DIOCESANO y JORNADA DE ESPIRITUALIDAD, que se celebrará, D.m., el día 16 de Diciembre, domingo, en la localidad de YEPES.

El punto de encuentro será en la Iglesia Parroquia de San Benito Abad. 

La Jornada de Espiritualidad tendrá el siguiente 

ORDEN DEL DÍA: 
09,15 h.- Acogida en la Iglesia Parroquial de San Benito Abad. 
09,30 h.- Rezo de Laudes en la Iglesia Parroquial de San Benito Abad. 
10,00 h.- Saluda del Presidente Diocesano y del Presidente de la Sección Local en los Salones Parroquiales. 
10,05 h.- Conferencia a cargo del Rvdo. D. EMILIO PALOMO, Vicario Episcopal, en los Salones Parroquiales. 
10,45 h.- Descanso. 
11,00 h.- Sesión Plenaria en los Salones Parroquiales. 
12,00 h.- Santa Misa en la Iglesia Parroquial de San Benito Abad. 
13,00 h.- Continuación de la Sesión Plenaria en los Salones Parroquiales. 
13,30 h.- Santo Rosario en la Iglesia Parroquial de San Benito Abad. 
14,00 h.- Comida compartida en los Salones Parroquiales. 
16,00 h.- Elección de Presidente Diocesano. Continuación de la Sesión Plenaria en los Salones Parroquiales. 
17,45 h.- Adoración Eucarística; Hora Santa con el rezo de Vísperas en la Iglesia Parroquial de S. Benito Abad. 

A la Jornada de Espiritualidad y al Pleno del C.D. pueden asistir cuantos adoradores/as lo deseen, por tratarse de un acto emblemático de la A.N. en el año, así como fieles afines a la Obra. 

Todos los adoradores/as tienen derecho a Voz y a exponer los asuntos que enriquezcan el acerbo espiritual y material de nuestra Obra, siendo su presencia ocasión de mutuo conocimiento y afecto. 

Esperando contar con vuestra valiosa asistencia. Te saluda con el mayor aprecio, tu amigo y hermano en Jesucristo. 

JUAN RAMON PULIDO CRESPO 
PRESIDENTE DIOCESANO DE ANE 

NOTA: Para la comida compartida, cada asistente llevará sus viandas. Habrá bebidas. No llevar el Manual, SI el distintivo. 

Los coches particulares se deben dejar, nada más llegar, en las inmediaciones de la Iglesia Parroquial.

ANIVERSARIO TURNO DE JÓVENES DE TALAVERA

Desde el Consejo Diocesano de Toledo os felicitamos en este aniversario y confiamos que el Señor os premie con el don de la perseverancia y nuevos jóvenes que se unan a vosotros en la adoración a Jesús Sacramentado.

CONFERENCIA LA VERDAD DEL AMOR HUMANO, POR EL OBISPO DE ALCALÁ DE HENARES EN EL SEMINARIO MAYOR DE TOLEDO

El sábado 15 de diciembre tendrá lugar una Conferencia titulada "La verdad del amor humano", que impartirá Mons. Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida. Será a las 17 h, en el Seminario Mayor de Toledo, y habrá servicio de guardería. Adjuntamos el cartel anunciador de la misma. 

Se trata de un buen momento para seguir creciendo en comunión, formarnos sobre un tema de absoluta actualidad y fundamental en nuestro apostolado, como es el concepto de familia, el amor conyugal y el papel de la familia cristiana en la sociedad actual y aunar fuerzas en torno a esta cuestión para ser luz ante los demás.

NOTA FINAL DE LA C ASAMBLEA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL


La mula, el buey… ¿y qué pasa con Dios?



¿Hay que suprimirlos del BELÉN? ¿Quién ha dicho eso? ¿El Papa? ¡No! ¡Por supuesto que no! El Papa, como en otros temas, simplemente nos recuerda la centralidad de las cosas y, luego, la tradición o la piedad popular va añadiendo aquellos elementos que adornan, enriquecen, potencian y magnifican el Misterio de amor que es el Belén.

Quedarse en algo tan secundario como “el buey o la mula” ante la edición del Libro de la Infancia de Jesús es no ir al fondo del mismo. A Benedicto XVI le interesa el hecho histórico y central en nuestra fe: Dios se ha hecho hombre.

Interpretar de otra manera las palabras, el pensamiento o las letras de Benedicto XVI es no querer asomarse a la íntegra lectura de un libro escrito por uno de los intelectuales mayores de nuestro tiempo que, además, es Papa.

Estoy seguro, que Benedicto XVI seguirá poniendo en su belén particular el buey, la mula, los ángeles, los pastores, el molino, la lavandera y todo lo que haga falta.

Lo que está claro es que, en mi belén parroquial, procuraré no instalar a tanto borrego que con tan mala saña se queda en lo superficial sin haber leído del libro del Papa…ni una sola página.

Mientras unos hablan del buey y de la mula, otros nos preparamos para lo más importante: colocar en el centro al REY DE REYES. ¡CRISTO!

Cuántos de los que hoy ponen el grito en el cielo (especialmente alguna prensa escrita, radiofónica o televisiva) serán luego los primeros en machacarnos que, por Navidad…¡FUERA EL BELÉN! Y, entonces, el buey, la mula y todo lo demás…les sobrará. Así de claro.

¡Ver para creer! ¡Poner a Dios, junto a la mula y el buey, al mismo nivel!

Javier Leoz

Delegado de Religiosidad Popular Pamplona

SOLEMNIDAD DEL RESERVADO

El próximo 11 de noviembre tendrá lugar la tradicional fiesta del Reservado en los seminarios Mayor y Menor: la jornada comenzará con la Eucaristía, tras la cual estará expuesto el Santísimo durante todo el día, acompañado de los seminaristas. Por la tarde el Sr. Arzobispo, D. Braulio, presidirá primero las Vísperas solemnes y a continuación la procesión con el Santísimo bajo palio por los claustros de ambos seminarios.

Se trata de una fiesta que recuerda el momento en que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía quedó guardado en el Sagrario de estas casas destinadas a la formación de los futuros sacerdotes.

Es un día de acción de gracias por la Presencia continua del Señor en medio de esta comunidad que, al igual que los primeros apóstoles, se preparan junto a Jesús para luego ser enviados a los pueblos a dar testimonio del amor de Dios. Es un día para no acostumbrarnos a lo que siempre es un regalo inmenso e inmerecido; un día para unirnos todos los que formamos parte de esta gran familia del Seminario. Por este motivo, en esta celebración del día del Reservado no sólo participan los seminaristas y formadores, sino también los profesores, los familiares de los seminaristas, sacerdotes de la diócesis y muchos otros fieles. Sobre todo, para el acto de la tarde, ese número de fieles aumenta de año en año hasta dejar pequeña la gran capilla del Seminario Mayor.